La lámpara de la vida

Entre las colecciones de ecoTerry acabadas con telas, tenemos la de los “Esquimales”, que incluye capas, baberos, mochilas y bolsas.

Con los pequeños dibujitos revivimos algunos aspectos característicos de su vida más típicos: un esquimal con su abrigo de pieles, el iglú, las focas, los trineos y los perros, los pingüinos e incluso un fuego para calentarse. Tradicionalmente los esquimales conviven con respeto y admiración con la naturaleza. Para ellos, cualquier ser o fenómeno, tiene su “anua” o “inua”, algo así como su espíritu.

Pero quizás no sabías que el término esquimal es el nombre común de dos grandes grupos étnicos: los yupik, que habitan la península siberiana de Chukchi y el sud de Alaska. Y los inuit que es el grupo étnico geográficamente más extendido del mundo, ya que ocupan todo el norte de Alaska, las costas árticas de Canadá y Groenlandia. Los pueblos del Ártico tendrían su origen en la Siberia y hace miles de años cruzaron el estrecho de Bering y se asentaron al otro lado del mar.

Los esquimales se adaptaron a sobrevivir en condiciones durísimas. En invierno por la inclinación del eje del planeta, todo el día es de noche y se pueden alcanzar los 55 grados bajo cero.

Durante este tiempo, tradicionalmente, los esquimales aturan su actividad y esperan recluidos en sus casas, alimentándose de las provisiones acumuladas durante los meses de bonanza. Hay algunos inuits que viven siempre en iglús, pero para una mayoría son viviendas temporales y lo más común en invierno son edificios de piedra, turba y huesos de ballena. 

Durante los meses de primavera y verano el sol no se pone: es de día las veinticuatro horas. Entonces los hombres se ocupaban de sus  quehaceres como la caza, la pesca, construir cosas. Y las mujeres se ocupaban de confeccionar vestidos, descuartizar los animales, curtir pieles, cuidar los niños y otro papel primordial: mantener encendida la “qulleq”, que es una lámpara que sirve para todo: secar las pieles, cocinar, calentar e iluminar el hogar. Los historiadores creen que sin esta lámpara, los esquimales no se hubieran adaptado ni habrían sobrevivido. ¡Qué pueblo tan extraordinario!

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